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lunes, 29 de julio de 2013
Lo que no da dinero...
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miércoles, 25 de abril de 2012
Desobediencia económica al capitalismo
"Este manual va dirigido a todas aquellas personas que quieran dar pasos para hacer de su vida un ejemplo de su forma de pensar y sentir. En concreto a quiénes quieran dejar de actuar forzadas por la presión económica y quieran dedicar su tiempo a una actividad que realmente les haga realizarse.
También a aquellas personas que deseen que su dinero, fruto de su trabajo, vaya destinado a aquello en lo que crean y no a los bancos, ni sueldos de políticos corruptos, ni armamento, ni grandes infraestructuras megalomaniacas...entre otros malos usos que se nos ocurren."
También a aquellas personas que deseen que su dinero, fruto de su trabajo, vaya destinado a aquello en lo que crean y no a los bancos, ni sueldos de políticos corruptos, ni armamento, ni grandes infraestructuras megalomaniacas...entre otros malos usos que se nos ocurren."
viernes, 20 de abril de 2012
Os mostraban flores
y vuestra ceguera
devolvía la violencia
que protege vuestra mentira.
"Nuestras palabras y sus porras", Abel Aparicio
miércoles, 18 de abril de 2012
Elogio de la brevedad
El 9 de enero de 1776 se publicó, en Filadelfia, la primera edición de Sentido común.
Thomas Paine, el autor, sostenía que la independencia era un asunto de sentido común contra la humillación colonial y la ridícula monarquía hereditaria, que tanto podía coronar a un león como a un burro.
Este libro de cuarenta y ocho páginas se difundió más que el agua y el aire, y fue uno de los papás de la independencia de los Estados Unidos.
En 1848, Karl Marx y Friedrich Engels escribieron las veintitrés páginas del Manifiesto comunista, que empezaba advirtiendo: Un fantasma recorre Europa… Y ésta resultó ser la obra que más influyó sobre las revoluciones del siglo veinte.
Y veintiséis páginas sumaba la exhortación a la indignación que Stéphane Hessel difundió en el año 2011.
Esas pocas palabras ayudaron a desatar terremotos de protesta en varias ciudades. Miles de indignados invadieron las calles y las plazas, durante muchos días y noches, contra la dictadura universal de los banqueros y los guerreros.
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